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Karl
Czerny (1791 - 1857)
Czerny inició a temprana edad
una vida centrada en la música. A los tres años podía interpretar en
piano, a los siete ya componía y a los diez tocaba de memoria muchas de
las obras de Bach, Mozart, Clementi y Beethoven. Un amigo de su padre, el
violinista Johann Krumpholz, llevó al muchacho ante Beethoven y éste,
impresionado por el talento, lo aceptó como alumno. Czerny también
estudiaría con Hummel y Clementi.
Entre 1800 y 1803 los progresos de Czerny fueron rápidos, ya que aprendía
de cada nueva obra que iba completando su maestro. Beethoven le tomó un
afecto casi paternal, estimuló su interés por componer y lo introdujo en
la sociedad musical de la ciudad. Una gira de conciertos fue planeada para
la temporada de 1804 pero tuvo que ser cancelada por las guerras
napoleónicas.
Alrededor de los catorce años Czerny comenzó a actuar como pianista y por
un tiempo acrecentó una fama que ya había conseguido en círculos locales.
Sin embargo, hacia el final de la adolescencia decidió dejar las
actuaciones en público y prefirió dedicarse tanto a la enseñanza como a la
composición. Pronto estuvo muy ocupado enseñando a varios alumnos
diariamente, mientras que en las noches componía.
Czerny continuó viviendo en Viena, primero con sus padres, luego rodeado
de muchos gatos. Con el tiempo fue componiendo solamente lo que quería y
seleccionando cuidadosamente a quienes enseñaba. Entre sus más famosos
alumnos aparecen los virtuosos Franz Liszt y Theodor Leschetizky. Nunca se
casó y rara vez viajó fuera de Viena.
El legado de Czerny y su influencia sobre las posteriores generaciones fue
enorme. Siendo un compositor increíblemente prolífico, produjo más de 1000
obras de notable calidad. Escribió una numerosa cantidad de estudios
pedagógicos y ejercicios de piano que aún hoy en día son empleados por los
alumnos de piano. Otros son verdaderos retos para cualquier virtuoso.
Aunque la mayoría de la producción de Czerny consistió de arreglos para
piano de oberturas y sinfonías, así como transcripciones de ópera, también
compuso muchas partituras a gran escala que, desafortunadamente, no han
llamado la atención de la posteridad. Entre estas obras hay sinfonías,
conciertos, piezas corales, canciones y música de cámara. |